sábado, 14 de abril de 2012

el todo en la nada

que incoherente existencia
que despreciable situacion
que decadente realidad
que insensata vida

vueltas y vueltas vueltas y vueltas y vueltas vueltas vueltas y vueltas y vueltas
da

Y que me importa que no te guste lo que escribo
si a lo que escribo no le importa que no te guste
no le importa nada

y a mi tampoco


igual nadie va a leer esto.
es publicado, si, esta en internet, si, cualquiera lo puede ver,  si.

y cualquiera son todos y todos son nadie y todo el mundo es nadie y nadie es todo el mundo
y vueltas
y vueltas y vueltas vueltas vueltas
sigue dando
y da

y que me importa. 

si a lo que escribo no le importa
un carajo
que te importe a vos. 

si vos sos
ese alguien que nunca fue
ese alguien que nunca sera
esa alguien que encerre en mi cabeza
alguien que nunca escapara.

esto lo puede leer cualquiera, si, pero cualquiera son todos y todos son nadie y nadie sos vos. 

quien nunca lo vio
porque estas palabras se perdieron como todas las otras palabras, despreciadas, subestimadas y expulsadas en esta puta existencia virtual. Existencia virtual y artificial, artificial e inexistente.

Palabras que nunca fueron y nunca seran, mas que en mi misma, y en nadie mas.



supongo
que nadie soy yo. 



escrito perdido

escrito sin fin.

escrito para perderse en el ciberespacio. escrito para desvanecer en un click.
escrito sobre el aire. escrito sobre la lluvia.
escrito para ensuciarse en el barral. escrito para ser pisado. escrito para volverse a pisar. escrito para desparramar. escrito para estar por todas partes.
escrito en diminutos pedazos.
escrito tan dividido como la nada. 

escrito para separarse.      escrito para dividirse.      escrito para perderse en palabras dispersas. escrito incoherente plasmado en tinta invisible. escrito sobre una hoja tan fina como el aire. 

escrito para escapar sin aviso, escrito sin avion, escrito sin tren, escrito sin piernas, escrito sin pies. escrito para desaparecer.
escrito para morir sin haber ni nacido. escrito para morir sin haber vivido. 

escrito sin conexion. escrito sin ser si quiera. 

escrito sin fin.

dieciocho

Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es verdad que los cacuies y los cocodrilos no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Oliverio Girondo
Espantapájaros 18

sábado, 31 de marzo de 2012




http://www.guardian.co.uk/world/picture/2012/mar/21/eyewitness-namibia-sony-photography-award?CMP=twt_ipd#zoomed-picture

Imposible terminar (?) con un punto final

Si pudiese dejar mi cabeza por un minuto
Apoyarla, abandonarla, en el banco mas cercano,

porque cargarla todos los días agota
No se puede vivir con tanto peso encima.
Si solo la pudiese largar, por un único minuto.
Me liberaría al aire alrededor,
Me dejaría llevar con el viento,
Sería un dios mirando desde arriba.

Desde todas partes.
Sin nada en que pensar
sin nada que decir
Sin nada de nada.
Sin sin.
Sintiendo
Viviendo

sin mi cabeza
solo con mi alma





me dejaría ir

El arbol; ella y él

Su presencia enraizada, firme. Ella sentada a sus pies. Apoya todo el peso de su cuerpo en él. El la sostiene, no se opone, no resiste. Sus brazos se estiran sobre ella, envolviéndola, techándola, protegiéndola. Después de un suspiro ella le acaricia los pies, huele su piel erguida, se eleva en su fragancia almendrada. él  la mima con un soplo, la envuelve en su sudor caliente. Y más se acerca ella. Se apoya con el peso entero de su cuerpo. En un ataque de repentina bronca, la posee un agridulce ímpetu de empujarlo de sus cimientos. Sacudirlo. Despertarlo. Volverlo real. Desmesurado dilema, propasada paradoja. Pues lo que encontraba en él no lo encontraba en nadie más.

Su presencia impecable en el rincón del parque a la espera de ella, aquella firme fidelidad que nadie más podía ofrecerle, solo su inhumanidad podía garantizar.